¿Qué está pasando con el BCP?
Actualizado (30 de Abril 2014)
Me apena que estos dos últimos posts en mi blog tengan que tratar sobre mal servicio, pero parece que es un problema recurrente en nuestra sociedad.Esta vez, mi descontento y preocupación es con el servicio, que no es barato, del Banco de Crédito del Perú (BCP)En 15 días he tenido problemas con su web, con el Token y ahora, que me pasa algo rarísimo en la atención en plataforma, tampoco recibo respuesta alguna a pesar de habérselo comunicado por twitter y por Facebook al banco.
Vayamos por partes:
Primero
El token de que sacamos para hacer pagos por internet con la tarjeta de mi empresa… no funcionó por días. Al parecer la nueva web no estaba lista o el Token no estaba bien programado, nunca me quedó claro pues nunca se me explicó. Por Facebook nunca me respondieron y por twitter me pidieron que cambie de explorador (probé con todos) y cuando les dije que igual no funcionaba, simplemente dejaron de responderme.Todo el tiempo me sentí en un limbo donde yo no tengo control real sobre la forma en que se transfiere mi dinero. Para solucionarlo fue necesario llamar por teléfono, probar con todas las opciones del menú hasta llegar a un humano que me sepa dar orientación sobre el tema pues en su protocolo, opción para ese tipo de problemas, no hay.
Segundo
Otra vez la web y la tarjeta, esta vez no me permitía hacer ningún pago, lo mismo, twitter y fb sin respuesta, el problema se arregló a los días… sin saber yo que había pasado… sin que nadie me explique nada… ya no era cómodo escribirle insistentemente a @bcpcomunica y no pude seguir siendo amable en mi reclamo… les dio lo mismo.
Tercero
Esta es la experiencia más tenebrosa con el BCP. Cuando uno espera en el banco varias veces se repite un video sobre ser celoso con sus claves, con su tarjeta, datos, etc. Cuando llega mi turno a plataforma para pedir cambien mi tarjeta de débito que ya tiene sus años y está fallando, la srta me pregunta si habría algún problema con que me de una tarjeta de un sobre que ya está abierto pero del que dice no haber visto la clave, sorprendido le explico que por mi tranquilidad preferiría que me de uno nuevo.
Me da uno nuevo, firma, huella digital, y me dice que mi tarjeta vieja la rompa y la bote y que en el cajero podía cambiar la clave de mi nueva tarjeta. Voy al cajero y la tarjeta no funciona, no es válida me responde la máquina. Regreso donde la srta y me dice que al parecer hay un problema con el sistema, pero que LE DEJE LA NUEVA TARJETA Y EL PAPEL CON LA CLAVE. Esto me pareció rarísimo y me incomodó mucho pues lo primero que espero del banco es que me de tranquilidad no que me genere más problemas. Le expliqué que me era incómodo hacerlo pues, a pesar que en la pantalla de su pc aparece como “registro pendiente” me obligo a preguntarme ¿Por qué aparece como no pendiente si la acaba de registrar y si es que en algún momento dejará de ser pendiente y estará registrada? Teniendo ella el papel con la clave… podría generarse, como mínimo, un malentendido.
Me insistió amablemente, le insistí amablemente, y luego de unos minutos, sin decirme nada, me devolvió la tarjeta y me dijo, ya está bloqueada, puede botarla sin ningún problema.
Así… sin más…
No he probado aún si mi tarjeta anterior sigue funcionando pues no pude obtener nueva tarjeta.
El momento como mínimo ha sido rarísimo y sobre todo incómodo… pues siento que algo raro y anormal ha pasado con mi tarjeta y me queda el temor de que algo raro y anormal pase también con mi dinero.
El servicio del BCP no es barato, lo mínimo que pueden hacer es darnos explicaciones que nos tranquilicen a quienes les confiamos nuestro dinero.
Actualización:
(30 de Abril 2014, 11:50 am)
Me acaba de llamar el gerente de la sede donde ocurrió lo tercero.
Se disculpó y me explicó que ha sido un problema de protocolo de atención en un escenario donde un nuevo sistema está siendo instalado y en esta etapa presenta algunas fallas inesperadas que se están solucionando.
Me siento ahora bastante más tranquilo.
Espero mi post aporte a obtener el servicio y tranquilidad que los clientes merecemos.